UD Las Palmas 1-2 RCD Mallorca: Nos mueve la insularidad

Foto: LaLiga

El Mallorca vuelve de Gran Canaria con la mochila cargada de ilusión después de haber conseguido tumbar a una UD Las Palmas hasta entonces invicta en su feudo en un partido complejo que tuvo que ser remontado. Los bermellones, al igual que sucediera en la primera vuelta en Palma, tuvieron que cargar durante casi todo el partido con el peso de haberse dejado anotar en los primeros minutos, pero esta vez la robustez psicológica del cuadro visitante fue envidiable, y supo sobreponerse a la adversidad cuando absolutamente nada lo indicaba en el octavo minuto de encuentro. Pero lo bonito de este club es que no sabe cómo hacérselo para sorprender y siempre hacer quedar mal tus previsiones. Adelante con ello.

Los hombres de Vicente Moreno tenían la ventaja de que empezaban a trotar sobre el verde del colosal feudo grancanario con muy poco que perder pero con un mundo que ganar. A esto ayudaba el pinchazo del Cádiz, que tras empatar hacía que la sexta plaza en ninguno de los casos pudiera alejarse en demasía. En cualquiera de los casos, el Mallorca salió muy bien plantado al campo, imponiéndose y haciéndose notar, reclamando los galones que por clasificación le tocaban, independientemente de quién jugara ante su afición. De esta manera lo probarían ya a modo de tanteo dos hombres de segunda línea, tanto Leo Suárez como Dani Rodríguez, quienes sin mucho peligro ya consiguieron al menos ir comiendo metros hacia delante.

A pesar de que el partido había empezado a pedir de boca, Las Palmas haría volar por los aires la confianza retenida que tenía el mallorquinismo, puesto que en el minuto ocho se avanzaría en el electrónico después de que Valjent introduciera en su propia portería un balón colgado desde la izquierda por De la Bella. Esto significaba un golpe muy duro para los visitantes, que habían empezado a aplicar un plan que ahora se veía totalmente desfasado. Era necesario pasar con firmeza al plan B, y poco a poco se consiguió que los canarios fueran quitando sus tentáculos de encima del cuero, y para el cuarto de hora Estupiñán tantearía el terreno en una jugada muy similar a la de su gol contra el Oviedo una semana atrás, solo que esta vez fue en una falta y que no entró.

Pero en cambio sí pareció servir para anonadar por un rato a los hombres de Pepe Mel, puesto que a los dos minutos una gran carrera de Estupiñán daría con el ecuatoriano dentro del área, decidiendo el lateral ceder el esférico en el último momento a un Budimir desencadenado para que el ariete anotara el gol del empate, que subió al marcador a pesar de encontrarse en una posición de fuera de juego descarada. No es la forma más honrada de ir sacando puntos, pero como en el fondo esto es fútbol y no la junta directiva de Cáritas Diocesana, pues nos quedamos con lo que se queda, nadie firmará renunciar al ascenso para permanecer con honor y ser queridos.

Como de costumbre, el gol fue la peor de las noticias para el cuadro bermellón, que tuvo que ver como Las Palmas crecía en su dominio y se consolidaba en sus llegadas. La temible dupla en ataque de los amarillos, formada por Rafa Mir y Rubén Castro, lo probó desde todos los ángulos antes de la media hora, pero no hubo manera de perforar la portería de un Manolo Reina crecido en confianza antes del último cuarto de hora de la primera parte, en el que no sucedió absolutamente nada. Al Mallorca le tocaba afrontar el descanso debiendo decantarse por la mejor estrategia: si lanzarse a por la victoria o dar por bueno un empate fuera que mantenía distancias con el sexto.

Por lo pronto, el inicio del segundo tiempo no dio demasiado espacio para el optimismo. La omnipresencia de Fidel, especialmente, ponía en peligro la situación de equilibrio que había conseguido labrar el equipo de Vicente Moreno, que hasta la hora de partido no pudo volver a disfrutar de una ocasión, esta vez en botas de Budimir, a quien Raúl desvió un disparo matador en un mano a mano después de una carrera tremenda de un Aridai recién ingresado al verde. Lago Junior lo probaría poco después pero al rato parecía que Las Palmas volvía a hacerse con el dominio, con dos llegadas de Rafa Mir y David Timor muy cercanas que parecían pretender alejar el regreso bermellón.

Pero volvería, y con una contundencia superlativa, puesto que en el minuto setenta y seis una falta botada por Salva Sevilla daría con el cuero en el fondo de las mallas después de que Antonio Raíllo se encargara de cabecear la pelota haciéndose valer de su intimidatoria corpulencia física, con la que pudo elevarse sobre todos y dirigir el acto de la remontada. Lo nunca visto, el Mallorca resurgiendo de sus cenizas para hacerse con un triunfo de foráneo que no llegaba desde hacía más de cien días. Y a pesar de todo, allí seguíamos. Pero sobre todo, con todo tuvimos que seguir estando, porque el partido no había acabado, pero el trabajo de anestesia que practicaron los bermellones fue totalmente impecable, concediendo una sola llegada en el último cuarto de hora, que se encargó de desactivar Reina con un paradón a un cabezazo de Danny Blum, la última de Las Palmas antes de que Figueroa Vázquez indicara el final.

El Mallorca vuelve más de tres meses después a ocupar posiciones de play-off, cuando faltan doce jornadas para la conclusión de la fase regular, algo menos del último tercio. Y encara estos partidos con una potencia incalculable, después de no conocer la derrota en cinco semanas y de haber recortado en este mismo lapso de tiempo un punto al Cádiz, un mínimo de tres al Málaga, cinco al Deportivo o seis al Albacete. Todo esto en cinco semanas. Pero era obligación porque la misión era volver a engancharse a los seis primeros. Y está conseguido, pero sin margen, porque solo el golaverage permite ocupar esta semana la sexta posición. Ahora las próximas cinco semanas corresponden a enfrentamientos contra equipos de la parte baja: en casa Zaragoza (el próximo, el lunes 25) y Rayo más el triunfo asegurado contra el Reus y fuera las visitas a un Córdoba defenestrado y un Numancia que nunca ha acabado de dársenos bien. Viene una etapa teóricamente positiva, pero no cabe ni el más pequeño gramo de confianza, esto es Segunda, el mayor purgatorio de la soberbia del mundo.

Ficha técnica

U.D. Las Palmas: Raúl; Álvaro Lemos, David García, Aythami, De la Bella; Momo (Danny Blum, 63′), Timor (Pekhart, 81′), Ruíz de Galarreta; Rubén Castro, Rafa Mir, Fidel (Maikel Mesa, 71′).

R.C.D. Mallorca: Reina; Sastre, Valjent, Raíllo, Estupiñán; Dani Rodríguez (Pedraza, 85′), Baba, Salva Sevilla; Leo Suárez (Aridai, 60′), Budimir (Abdon, 75′), Lago Junior.

Árbitro: Jorge Figueroa Vázquez (Comité andaluz) amonestó a los locales Fidel y Álvaro Lemos y al visitante Estupiñán.

Goles: (1-0): Martin Valjent (p.p.), 8′; (1-1): Ante Budimir, 18′; (1-2): Antonio Raíllo, 76′.

Incidencias: Partido correspondiente a la trigésima jornada del Campeonato de Liga de Segunda División disputado en el Estadio de Gran Canaria ante 14.594 espectadores según los datos oficiales del club.

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