Sucesos extraordinarios

Cuando el capitán Sullenberger, Sully para los amigos, despegó, jamás pensó que aquella jornada laboral se convertiría en un suceso extraordinario.

El vuelo 1459 de US Airlines había despegado a las 15:11 hora local desde el Aeropuerto de Laguardia. Con apenas minuto y medio de vuelo, una bandada de gansos impactaron contra ambos motores de la aeronave, provocando que éstos dejasen de funcionar y generando una situación de emergencia.

Sully, piloto al mando, pidió permiso para aterrizar en el aeropuerto más cercano a fin de proteger la integridad tanto de la nave como de toda la tripulación y pasajeros a bordo. Pero el avión, que se encontraba a unos 800 metros del suelo en el momento del impacto, empezó a descender muy rápidamente a causa de la falta de propulsión.

La situación era límite. No había forma humana de llegar a ninguno de los aeropuertos más cercanos y Nueva York, tras el fatídico 11-S, estaba a punto de volver a presenciar una tragedia aérea. 600 metros. 500 metros. 400 metros. 300 metros. El puente George Washington asomaba por la ventana de los pasajeros, que, presos del pánico, no podían hacer más que rezar a la deidad en la que creyeran.

Continuar leyendo «Sucesos extraordinarios»