¿Sabías que Chichi Soler es el único futbolista que ha jugado las 3 finales de Copa del Rey con el Mallorca?

Chichi SolerFrancisco Soler Atencia (conocido coloquialmente como Chichi) nació el 5 de marzo de 1970, esto es, coincidiendo con la efeméride de la génesis del RCD Mallorca. Esa es la primera gran coincidencia que el destino le tenía deparada a Chichi y el primer vínculo que le uniría para siempre a la historia del Club barralet. Pero no sería el último, ni mucho menos.

Tras despuntar en las categorías inferiores del CIDE, Soler fichó por el Mallorca cuando era juvenil y su carrera se relanzaría para siempre en la primavera del año 1991. Faltaban unas diez jornadas para la conclusión del Campeonato de Liga en 1ª División y el Mallorca deambulaba con más pena que gloria por el sótano de la clasificación. Cuando muchos ya daban por inevitable el descenso de categoría, el entonces entrenador mallorquinista, el pobler Llorenç Serra Ferrer, decidió dar un golpe de timón y subir al primer equipo a tres de las perlas del filial: Del Campo, Marcos Martín y un por aquel entonces jovencísimo Chichi Soler.

El equipo había perdido a mitad de temporada a dos de sus baluartes (el zaguero balcánico Zoran Vulic y el mediocentro defensivo alicantino Pascual Luna Parra) y, tras varios intentos fallidos por reemplazarlos en el mercado de invierno, al final Serra no tuvo más remedio que tirar de canteranos para tratar de enmendar la delicada situación. Así, lo que parecía un intento a la desesperada acabó convirtiéndose en una jugada maestra absolutamente decisiva para lograr la permanencia y, además, como colofón, para alcanzar, por primera vez en la historia del Club, la final de la Copa del Rey. Aquellos dos meses fueron inolvidables para Soler, desde su debut oficial con la camiseta bermellona (en el Vicente Calderón, teniendo la misión de marcar nada más y nada menos que a Bernd Schuster, uno de los mejores mediocentros de la época) hasta la citada final de Copa, también contra el Atlético de Madrid (esta vez en el Santiago Bernabéu), en la que jugó como titular y rayó a un nivel notable. A pesar de la derrota en la prórroga merced a un gol de Alfredo Santaelena, aquel Mallorca inundó de orgullo toda la isla y fue la semilla de lo que vendría años más tarde.

Después de una larga travesía de cinco años por el infierno de la Segunda División, el Mallorca recuperaría su sitio en la élite del fútbol nacional en 1997, con Chichi> Soler ya como capitán y líder incuestionable del vestuario. Pocos podían imaginar que, tras aquella agónica promoción contra el Rayo Vallecano, vendrían los cinco años más gloriosos en la historia del Club mallorquinista. Sin duda, el lustro de oro barralet. Todo empezó con la clasificación para otra final de Copa, esta vez contra el FC Barcelona, en la temporada 97/98. De la mano del técnico argentino Héctor Raúl Cúper, el equipo bermellón asombró a todo el país y únicamente la actuación parcial del árbitro Daudén Ibáñez (que expulsó a dos futbolistas bermellones) y una dosis exagerada de infortunio impidieron que el Mallorca alzara la Copa de campeón. Aquella noche en Mestalla fueron muchas las lágrimas que brotaron de los ojos de los mallorquinistas, incluidos los propios futbolistas. Y está claro que Chichi, santo y seña del Club, fue uno de los más afectados. En aquel momento, ni él ni nadie podíamos imaginar que el destino nos devolvería, cinco años más tarde, lo que nos había sido arrebatado en aquella cruel función de Valencia.

El 28 de junio de 2003 se escribió la página más gloriosa de la historia del RCD Mallorca. Después de eliminar a Real Madrid y al entonces poderosísimo Deportivo de La Coruña, el RCD Mallorca se plantó en su tercera final de Copa. Y esta vez, liderados por un mayestático Samuel Eto’o, por fin pudimos saborear las mieles de la gloria. Si bien es cierto que por aquel entonces el papel de Chichi se había convertido en testimonial, pudo levantar la Copa junto a Miguel Ángel Nadal. Sin duda, el broche de oro perfecto para el futbolista que ha disputado más partidos con la camiseta bermellona, con un total de 339, una cifra prácticamente imposible de superar.

En definitiva, se trata del único futbolista que ha estado presente en las tres finales de Copa que ha disputado el RCD Mallorca a lo largo de su historia. Además, fue partícipe de la épica participación del conjunto mallorquinista en las tres competiciones europeas (Champions League, Europa League y la extinta Recopa de Europa) y también levantó como capitán el trofeo de la Supercopa de España, que el Mallorca se adjudicó tras vencer al FC Barcelona a doble partido en el prólogo de la temporada 1998/99. Por tanto, Francisco Soler tiene el inmenso honor de haber defendido la camiseta mallorquinista en todas las competiciones posibles, tanto nacionales como continentales.

A pesar de la envergadura de sus números como futbolista barralet, un sector del mallorquinismo no le perdona que, una vez retirado, se vinculara al eterno rival de la ciudad, el Atlético Baleares, primero como entrenador y más tarde como hombre fuerte de la dirección deportiva, tras ser contratado por Bartolomé Cursach, el entonces propietario de la entidad blanquiazul. Sea como sea, lo que no admite dudas es que nos hallamos ante un tipo que merece estar en un lugar privilegiado dentro de la centenaria historia del RCD Mallorca, con unos números y un palmarés envidiables, posiblemente difíciles de igualar por cualquier otro futbolista que vaya a vestir nuestros colores de ahora en adelante. Aunque quién sabe, los caminos de la vida son inescrutables y uno nunca sabe hacia dónde le pueden llevar. Y si no, que le pregunten a Chichi Soler si podía imaginar lo que le iba a ocurrir cuando era un imberbe y jugaba en campos de tierra defendiendo los colores del CIDE…

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