La orquesta ya afina

El Titanic hundiéndose con la orquesta tocando su última canción. La embarcación avistaba su final rodeada por un halo de poderío y pomposidad, mientras los músicos seguían entonando sus preciosas melodías en su “harakiri” particular.

Zaragoza fue el contacto con el iceberg, empezó a entrar mucha agua, el tiempo pasa y se acumula, el fin está cerca. Son Moix tiene una oportunidad que no tuvieron los pasajeros, poner un parche para alargar la agonía y aportar una mínima esperanza. Debería ser en forma de una victoria en la que ni el más optimista insuflado por dosis de estupefacientes cree ahora mismo.

Mientras, la orquesta ya está afinando sus instrumentos para ambientar la defunción bermellona durante sus últimos instantes, como hicieron los artistas del Titanic. Obviamente no hablamos de violines, ni tubas, ni pianos. Esta vez basta lo puramente humano: la boca; capaz de articular palabras y silbidos capaces de trastocar todo un club centenario, capaces de dictar sentencia sobre unos personajes que no han estado a la altura.

Aunque cueste y duela, por desgracia el mallorquinismo está empezando a asumir la dura realidad: un probable futuro en Segunda B. No es tan simple, hay un sentimiento detrás, no se desiste y renuncia sin más, existe un espíritu de rabia, lucha y reivindicación que se prevé que sonará al unísono en Córdoba si el resultado no es favorable. Sin remilgos, contra todos, llámese como sea. La marea, la orquesta, ya está preparándose para su ensayo final.

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