La omnipresencia

Foto: María Gnad.

Aquí. Allí. Allá. Por todo, omnipresente. Una virtud atribuida a los dioses como la omnipresencia no puede perder su importancia en el fútbol, es esencial, más importante que la conocida, y a veces sobrevalorada, polivalencia. Un entrenador aprecia como nadie la omnipresencia, un jugador que abarque una gran cantidad de terreno de juego, con físico portentoso, desesperando a los contrarios porque, como si fuera un fantasma, le ven allá por donde van. No es el “box to box” inglés, centrocampista defensivo con mucha llegada, la omnipresencia comprende mucho más, no es solo una posición, es una forma de juego.

En el Mallorca, por suerte, tenemos dos ejemplos de ello. Héctor Yuste, recién fichado este mercado invernal dio pequeñas muestras en sus primeros partidos: orden, contundencia, posición, seriedad, basculación, etc. pero su lección magistral llegó en el encuentro ante el Zaragoza, fue omnipresente. Allí donde mirara el aficionado estaba él, cortando un balón, presionando al rival, moviendo al equipo, llegando al área, alguno se preguntaba si tenía tres pulmones. Poder disfrutar de un jugador así, al que algunos llamarían pulpo, ofrece mucha seguridad tanto a la defensa o como a Joao Victor, Ros o Bustos al que ofrece más libertad y tranquilidad para salir con el balón. Yuste es serio, no se complica – no le juzguemos de momento por su error en Vitoria-, da salida al balón, va bien por alto y asfixia al rival, todo esto compensa su falta de técnica. Un jugador omnipresente como él es como un jugador extra en el centro del campo, te hace ganar el juego en la zona más delicada del terreno de juego, es vital.

Si os pregunto quién creéis que será el otro jugador omnipresente seguro que prácticamente todos pensáis en él. Sí, hablo de Bigas. El central mallorquín lleva una serie de partidos en los que si Beckenbauer le viera se sentiría identificado, postulándose como heredero al trono del “Kaiser”. Tanto Karpin como Soler lo han admitido públicamente, Bigas es el mejor defensa del Mallorca, nadie lo discute. Defensivamente hablando es un seguro de vida, buena anticipación, contundente y expeditivo, buen papel en el juego aéreo y especialmente, lo más importante y valorado en los centrales, es veloz y está bien posicionado. Tanto que siempre está disponible para cubrir los errores de sus compañeros, impecable. Además recuerda sus tiempos mozos, cuando era mediocentro, sacando el balón jugado con suma facilidad, aportando una frescura en ataque que escasea en los bermellones, e incorporándose con facilidad al ataque para centro o remate como en el Zaragoza donde enchufó una volea cual delantero “killer” experto. A veces uno se cuestiona cuál es realmente su posición cuando le ves alternando durante el partido en sus embestidas como central, lateral, mediocentro e incluso extremo o delantero.Cuando por lesión, como actualmente por desgracia, o sanción se pierde un partido se resiente todo el equipo. La omnipresencia.

One thought on “La omnipresencia

  1. Bigas y Yuste son dos piezas imprescindibles. Espero que se haga todo lo posible para mantenerlosel año que viene.

    Muy buen artículo.

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