El Mallorca también es humano, pero su afición… de otro planeta

Corrían las 8 de la mañana, muchos de nosotros estábamos dormidos. Algunos por la resaca de la noche anterior, otros mal acostumbrados a los madrugones en buen domingo. Se había organizado por parte de la Penya Mallorquinista Universitària de Barcelona un bus con, ni más ni menos, que 55 valientes empeñados en dejarse la voz y traerse los 3 puntos a casa. Socios de la propia peña, varios Supporters que se trasladaron para la ocasión, aficionados que venían desde Mallorca…DPoyXsoW4AAaf-u

Nos embárcabamos ante una preciosa e incierta aventura. Pronto empezaron a aparecer los cánticos y con ellos la fiesta. Sí, estábamos camino de Olot ya. En el bus todos parecíamos confiados: hoy no se podía escapar la victoria. Pero esto es fútbol y cada punto que quieras ganar hay que sufrirlo. Y más en esta categoría.

No es cuestión de creer, si no de saber que las cosas se están haciendo bien, y supongo que por eso todo el mundo estaba confiado. De pronto nos vimos en Olot, bajando del bus y empezando a buscar nuestro esperado desayuno. ¡Y qué desayuno! Chocolate, churros, panceta, pa amb tomàquet (a decir verdad mejor el pa amb oli…), embutidos… Nos quedamos alucinados,  nuestros compañeros de Olot se lo montan muy bien. Así da gusto visitar La Garrotxa.

Entramos al campo. Seguíamos confiados. Pero pronto nos dimos cuenta de que no iba a ser fácil. Supongo que estamos mal acostumbrados y que siempre queremos más, y vaya si queríamos más. Hasta el final empujamos pero ayer no hubo suerte. Nada se le pudo achacar al equipo en el día de ayer, lo intentó de todas todas, pero a veces la pelotita no quiere entrar

Aunque no importó, seguimos en la buena tónica y los jugadores y la afición lo saben.

Si bien no nos trajimos los 3 puntos hoy, lo que sí que nos llevamos es otra experiencia más acompañando al equipo por tierras catalanas. Y lo que es más importante: esa comunión equipo-afición. Al término del partido y una vez ya se hubieron duchado los jugadores, salieron y quien quiso pudo charlar con ellos, incluyendo entrenadores y demás staff técnico. Fue un verdadero lujo.

Lo dicho, jugadores cercanos y comprometidos con la causa: ninguno de ellos se conformaba con el empate al final del partido. Una ambición digna de admirar. Y es que así, y no me cabe duda, llegaremos muy lejos.

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