El ascenso no es el objetivo del Mallorca

Hasta hace no mucho tiempo, quizá dos o tres jornadas, abría la clasificación de la Liga 123 en el móvil y revisaba la distancia que el Mallorca tenía con el descenso. Diez, trece, catorce, dieciocho… era inevitable, un acto reflejo. Ni pensaba en el ascenso. Extremadura, Nàstic y Córdoba eran los equipos que más me interesaban y verlos tan abajo y tan lejos me generaba una tranquilidad incomparable.

La verdad es que no sabría decir si la causa de esta obsesión es el miedo. Tambalearse casi cada año desde que bajamos a Segunda y coquetear con el descenso no me asustaba. Había algo inexplicable que espantaba a los dragones de Segunda B. Que somos el Mallorca, hombre, ¿cómo vamos a jugar fuera del fútbol profesional? Hasta que ocurrió.

Dudo que nadie lo viera venir, ni los más agoreros. De la noche a la mañana habíamos pasado de jugar contra el Levante o el Getafe, a ir a la guerra contra el Peralada o el Ontinyent. Sí, luego la historia acabó con final feliz, pero desde entonces comencé a aceptar que ningún equipo era intocable en ninguna categoría.

Con el inicio de esta temporada y la espectacular temporada de los nuestros, el miedo se desvaneció en cierta medida. Ni me planteaba mirar la parte alta de la tabla, sólo quería que perdiesen los equipos que, a priori, eran rivales por la salvación este año. Y todo iba viento en popa.

Las jornadas iban pasando y los resultados no dejaban de ser favorables, tanto por arriba como por abajo. Séptimos, octavos, novenos… siempre con un amplio colchón que me tranquilizaba todos los lunes. Hasta que ganamos al Oviedo en casa hace dos jornadas y me empecé a creer lo que ya se susurraba en las calles: el objetivo empezaba a ser algo más que la salvación.

La monumental victoria contra Las Palmas en un campo en el que nadie lo había hecho, junto con otros factores como la inesperada irrupción de Budimir como líder en ataque, me cambiaron el miedo por la ilusión. Estaba ahí. La sexta plaza la ocupaba un equipo que viste bermellón. Era el momento para el cambio de chip.

Sin embargo, tras ese partido, empecé a leer cosas que me parecían altamente perjudiciales para el equipo. “El Mallorca debe pelear por todo. El objetivo es el ascenso. Los de Vicente Moreno tienen que ir a por las posiciones de ascenso directo.” Paparruchas. Una sarta de tonterías a cada cual peor. ¿Quién se cree que el Mallorca debe pelear por la primera y segunda plaza? ¿Por qué se empieza fijando el objetivo permanencia y, al cumplirlo, se pasa a objetivo ascenso?

RCD Mallorca

Estamos sextos a falta de doce jornadas. Ni en mis mejores sueños habría imaginado una vuelta así a la Liga 123. Vamos a disfrutar del camino y de la tranquilidad que da no tener que mirar hacia abajo. Quizá luego ascendamos o quizá nos quedemos a las puertas del sexto clasificado, pero lo que debe ser unánime es la idea de que la temporada está siendo un éxito. No le pido a este equipo el ascenso. A día de hoy le pido que luche por el verdadero objetivo, el play-off, le pido que nos deleite con una alegría y que luego ya sea lo que Dios quiera. Disfrutar del play-off, pase lo que pase en éste, para mí ya será motivo de alegría.

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